En la poesía de Andrés E. Díaz Castro la noche no es telón de fondo: es materia viva, protagonista y territorio de revelación. En ella se tantea con los ojos cerrados, como quien se adentra en un laberinto, y se descubre que la palabra es el único fuego que aún puede alumbrar. Este libro — Demos una oportunidad a la noche — es un descenso al misterio, un viaje donde la sombra no es simple ausencia de luz, sino espacio donde lo humano se confronta con lo inasible. Los poemas aquí reunidos surgen del asombro y de la herida, del desconcierto y de la memoria, pero también de la obstinación por seguir nombrando lo innombrable. Cada texto abre una fisura en lo cotidiano: lo real se funde con lo simbólico, lo íntimo se expande hacia lo universal, y el yo poético se reconoce frágil, apenas sostenido por imágenes que son ráfagas. Así se levantan escenarios donde laten relojes que devoran, pájaros funerales, lluvias que ahogan o redimen. Nada se ofrece como adorno: cada símbolo es una hu...
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